Hubo una época en que los czares rusos comandaban la más rica poténcia europea. Hubo otra en que la URSS y los EUA dividian el mundo como una pizza con azeitunas nucleares. Y hubo más una en que el presidente de Rúsia fué Boris Leltsin - Un alcohólatra corrupto que, en la implantación del capitalismo, creó oligarquias billonárias como Boris Berezovski mientras la población russa empobreció 75%.
Hoy, Rúsia quiere reconquistar lo que considera su lugar natural en el mudno. Y el Occidente está demasiado dividida para decidir como actuar.
La nueva subida de la montaña rusa vino en 2000, cuando Letsin pasó el poder a Vladmir Putin, ex-agente de la KGB ( La agencia de información y seguridad soviética). El baile de sillas quitó el poder a la oligarquia y estatalizó sus empresas, como la Yunkos y los medios de comunicación. También fortaleció el FSB (Servicio general de seguridad, sucesor de la KGB), que aumentó el control de la sociedad y redividió el país en 7 districtos federales con representantes escogidos por el presidente. Putin ahora era visto como un czar montado sobre las mayores reservas de gás del mundo. Conseguio recuperar la casa, como crescimiento economico anual de 7%. La pobreza cayó, la clase média cresció. Y hoy el Oso Slavo cree que llegó la hora de poner orden, empezando por el occidente mientras hibernaba.
En la guerra fria, una cortina de hierro separaba las áreas de influencia de los EUA e de la URSS. De un lado, actuaba la alianza militar occidental - la Otan. De otro la alianza militar soviética - El Pacto de Varsóvia. Pero, con el fin de la URSS en 1991, la Federación Rusa vió 14 de las 15 repúblicas soviéticas declarar independencia. Si, el mundo parecia entrar en una era Unipolar. La Otan incorporó casi todos los miembros del Pacto de Varsóvia que no hicieron parte de la URSS más los 3 países Bálticos. Rusia estaba humillada: con Estonia, Letonia y Lituania, veian por primera vez la alianza occidental llegar a su frontera. Y los EUA, responsables de 70% de los gastos de laa OTAN, se relajaban en el trono.
Pero la silla estaba balanzando. Hoy los EUA están metidos en dos fronts eternos (afeganistá y Iraque). Y no no combaten un inimigo palpable, pero, sí, el terrorismo, un concepto fluido. Mientras eso, se ven emergir dos antiguos impérios-monstruos: Rúsia, encima de casi todas las armas nucleares del mundo, y China. que eran adversários, resolveron sus disputas territoriales y junto con 4 países asiáticos forman hoy la organización de Cooperación de Xangai, creada para combatir el separatismo en la región. El nuevo tabulero, por lo tanto, no és Unipolar. Y Rúsia deja eso muy claro.
la cuestión no es que los EUA vean Rúsia como inimiga. El punto es que los países del Este Europeu están se aliando a los EUA no por temer a Irán, pero, sí, a Rúsia.
Los Eua continuan como los mayores atores en un tabulero con vários otros jugadores menores que no disputan el mundo, pero buscan recuperar su área de inflñuencia. Además de esto, Rúsia de hoy no tiene fuerza de los tiempos de czares ni de los sovi´ñeticos. Aún así ya se hecha de menos antes de ayer cuando china intentaba dar volverse una superpotencia solamente por la economia. Rúsia decidio hacerse respetar de porra en la mano. Conseguió y ahora el futuro no es más copmo era antes.
lunes, 8 de marzo de 2010
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